No es relato. No es exageración. Está probado. Está escrito. Está firmado.
Condenado a 6 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal. Años de abuso. Aprovechándose de un vínculo familiar, de la confianza y de la vulnerabilidad de una menor.
Y aun así… está libre.
Hace 11 meses esta prófugo. Se ofreció una recompensa de 5 millones de pesos. Y aun así… nadie vio nada. Nadie llamó. Nadie lo reconoció.
¿En serio nadie sabe dónde está?
Raro. ¿Qué hizo? ¿Se cambió la cara? ¿Se cambió el nombre? ¿Se inventó una nueva identidad?
¿O realmente es tan difícil hacer su trabajo?
¿Cómo se explica que alguien con condena firme por violación no esté preso? ¿Quién lo está buscando? ¿Dónde están los resultados? ¿Lo están buscando realmente? ¿O solo dicen que lo buscan?
Porque mientras yo tuve que revivir todo, exponerme y poner la salud mental desde 2020 para que haya Justicia, él sigue libre. Tranquilo. Escondido.
La misma Justicia que reconoció el daño hoy no logra hacer cumplir su propia condena.
Y a mí me piden paciencia. ¿Paciencia de qué?
La Justicia no es dictar una sentencia. Es hacerla cumplir. Porque mientras él esté libre, no hay Justicia.
Hay impunidad. Y la impunidad también es violencia.
Guadalupe Ledesma
(N. de R. Lencinas abusó de Guadalupe y fue condenado a 6 años de prisión)
Once meses, condenado y prófugo de la Justicia: ¿Lo buscan de verdad?
15/04/2026












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