Estacionar sobre Presidente Perón, entre Pringles y avenida San Martín, por tan sólo 5 minutos, donde está prohibido, equivale a una suculenta multa y hasta el acarreo de la grúa. Plantar un puesto de venta de ropa usada, con perchas colgadas en los pocos árboles que quedan, de lo que fuera un sector verde, no tiene sanción.
La pobreza del distrito es notable y creciente. No va de la mano con la administración electa, con altos niveles tecnológicos.
Las inmediaciones de la Estación Varela, de ambos lados (sur y norte) marca un alto grado de anomia. Manteneros y ambulantes tienen coronita. Si se quiere, un poco de orden se podría implementar y no dejar el todo vale…









