Dos días de una despedida multitudinaria, cargada de lágrimas, oraciones y recuerdos. Desde distintos puntos del país, miles de fieles llegaron hasta Florencio Varela para darle el último adiós al Hermano Pascual, en una despedida que movilizó, además, a toda la comunidad varelense.
Desde distintos lugares del país, miles de personas emprendieron el viaje hacia Florencio Varela para llegar hasta el Campito y despedir al hermano Pascual. El velatorio comenzó el sábado 26 de septiembre y se extendió hasta la noche del domingo 27, convirtiendo durante dos jornadas al tradicional lugar de encuentro en un verdadero punto de peregrinación.
La magnitud de la despedida llevó a la Municipalidad de Florencio Varela a decretar dos días de duelo, como reconocimiento al profundo impacto que produjo la muerte de Pascual y al acompañamiento popular que generó su partida.
Familias enteras, jóvenes, adultos mayores y fieles llegados desde diferentes localidades esperaron pacientemente para poder estar frente a sus restos.
Hubo lágrimas, abrazos, oraciones y recuerdos y misas cada dos horas.
Muchos llegaron con historias personales para contar. Para algunos, Pascual había sido una palabra de aliento en momentos difíciles. Para otros, una referencia espiritual. Para miles, simplemente alguien cuya presencia había dejado una huella imposible de borrar.
En ese sentido, la organización estuvo a cargo de la Guardia Comunal de Florencio Varela, cuyo trabajo permitió ordenar el ingreso, la circulación y el acompañamiento de los miles de fieles que llegaron hasta el Campito.
El operativo fue destacado por quienes participaron de la despedida por su impecable organización, especialmente teniendo en cuenta la enorme cantidad de personas que se concentraron durante el fin de semana.
A pesar de la multitud, la despedida pudo desarrollarse en un clima de respeto, tranquilidad y profundo recogimiento.
Una enfermedad que no pudo apagar su vínculo con la gente
El hermano Pascual atravesaba desde hacía tiempo un delicado cuadro de salud. Padecía un cáncer de colon que fue afectando progresivamente su organismo. Fue tratado en el Hospital El Cruce donde además se recomendó su internación en varias oportunidades. Los últimos días los paso en el casa ubicada en el Campito, de la calle 1336 Nº 2215.
Durante el velatorio también surgió entre los fieles la iniciativa de reunir firmas para solicitar que los restos de Pascual pudieran permanecer en el Campito.
La cantidad de personas que acompañaron la propuesta reflejó el sentimiento de quienes consideran que ese lugar forma parte inseparable de la historia del hermano Pascual.
Sin embargo, la posibilidad de realizar una inhumación en el predio se encuentra condicionada por cuestiones legales y administrativas.
Finalmente, está previsto que este lunes 28 de septiembre el hermano Pascual sea inhumado en el Cementerio Parque Iraola, donde descansarán sus restos.
La despedida terminó el domingo por la noche.














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