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La interna peronista ya juega para 2027: Julio Pereyra desafía a Máximo Kirchner, se planta con Axel Kicillof y recorre el país
09/09/2026

El dirigente de Florencio Varela profundiza su respaldo a Axel Kicillof, recorre distintos puntos del país y empieza a tejer encuentros con sectores del peronismo que buscan una nueva conducción. La semana pasada estuvo en Misiones. La señal trasciende la interna bonaerense y desafía directamente el esquema de poder que tiene a Máximo Kirchner como uno de sus principales referentes.

 

El peronismo todavía intenta reacomodarse después de una etapa marcada por las disputas internas, pero algunos dirigentes ya decidieron que no van a esperar a que llegue 2027 para mover sus fichas.
Julio Pereyra es uno de ellos.
El dirigente de Florencio Varela eligió a Axel Kicillof y comenzó a darle volumen territorial a ese respaldo. No se trata solamente de una definición política dentro de la provincia de Buenos Aires. Pereyra viene recorriendo el país y participando de encuentros con distintos sectores del peronismo, construyendo vínculos y abriendo conversaciones alrededor de una idea: que el gobernador bonaerense puede convertirse en una de las figuras centrales de la reconstrucción del movimiento.
La semana pasada, esa recorrida tuvo una nueva escala en Misiones, donde Pereyra mantuvo encuentros con dirigentes peronistas. El dato no es menor: la apuesta empieza a mostrar una dimensión que excede ampliamente a Florencio Varela y al conurbano bonaerense.
Pereyra no solamente respalda a Kicillof. Está recorriendo territorio y generando encuentros políticos alrededor de esa construcción.
Y ahí aparece el verdadero desafío para Máximo Kirchner.
Porque si el armado de Kicillof logra sumar dirigentes territoriales de distintas provincias y, al mismo tiempo, consolida apoyos entre intendentes y referentes bonaerenses, la discusión deja de ser una pelea interna del peronismo de la provincia y empieza a adquirir una dimensión nacional.
La señal es clara: hay dirigentes que ya están pensando en el día después.
La discusión, en definitiva, no pasa solamente por quién será candidato en 2027. La pelea es bastante más profunda: quién tendrá capacidad para ordenar y conducir al peronismo en la etapa posterior a Cristina Kirchner.
Máximo Kirchner conserva influencia sobre una estructura política y militante de enorme peso dentro del kirchnerismo. Kicillof, en cambio, busca consolidar un liderazgo propio desde la provincia de Buenos Aires y proyectarlo hacia el escenario nacional.
En ese enfrentamiento de modelos, los dirigentes territoriales adquieren un valor decisivo.
Pereyra conoce ese terreno como pocos. Su trayectoria en Florencio Varela y sus vínculos con diferentes sectores del peronismo le permiten jugar una carta particularmente incómoda para La Cámpora: demostrar que el respaldo a Kicillof puede construirse desde los territorios y también por fuera de las estructuras tradicionales del kirchnerismo.
La recorrida que incomoda
Hay algo que empieza a llamar especialmente la atención: Pereyra no se limita a expresar su apoyo.
Viaja, se reúne, conversa con dirigentes y genera encuentros peronistas. La recorrida por el país funciona como una forma de empezar a darle músculo político a una construcción que todavía está en etapa embrionaria, pero que tiene una meta evidente: llegar a 2027 con un espacio capaz de disputar liderazgo.
Misiones fue una de las últimas estaciones de ese recorrido.
Y cada foto, cada reunión y cada encuentro empieza a tener una lectura política propia.
Porque Pereyra no está hablando solamente de Kicillof. Está ayudando a instalar una pregunta dentro del peronismo: ¿quién conduce la etapa que viene?
Pereyra no necesita nombrar a Máximo para que el mensaje llegue a Máximo.
Cada dirigente territorial que se acerca al gobernador modifica, aunque sea parcialmente, el equilibrio interno. Y si esa tendencia se amplía entre intendentes, referentes del conurbano y dirigentes de otras provincias, Kicillof podría llegar a la discusión de 2027 con una estructura política propia mucho más consolidada.
El interrogante es cuánto crecerá ese espacio y hasta dónde estará dispuesto a tensar la relación con el kirchnerismo tradicional.
Massa, Cristina y el resto del tablero
El otro nombre que ningún armado puede ignorar es Sergio Massa.
El exministro y líder del Frente Renovador todavía representa una pieza de peso en cualquier discusión sobre una alternativa nacional competitiva. Cristina y Máximo Kirchner mantienen su estructura e influencia. Kicillof busca consolidar un liderazgo propio. Massa conserva capacidad de negociación.
Y, en el medio, aparece una dirigencia territorial que parece decidida a recuperar protagonismo.
En ese escenario, Pereyra juega una carta fuerte: construir desde abajo una red política que acompañe el proyecto de Kicillof y que no dependa exclusivamente de las estructuras partidarias tradicionales.
Si la discusión de 2027 va a ser nacional, la construcción tampoco puede quedar encerrada en la provincia de Buenos Aires.
Todavía falta mucho para 2027. Pero la política tiene sus propios tiempos y las internas suelen comenzar mucho antes de que aparezcan oficialmente las candidaturas.
Pereyra ya movió una ficha.
Y esta vez no lo hizo solamente desde Florencio Varela.
La llevó a Misiones y empieza a llevarla a otros rincones del país.
La interna peronista ya mira a 2027. Y Pereyra parece haber decidido de qué lado quiere estar antes de que empiece oficialmente la pelea.

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