Florencio Varela dejó de ser un distrito de paso. En los últimos 15 años, según la Justicia Federal, Argentina pasó de país de tránsito a país productor, y Varela se convirtió en uno de los laboratorios más claros de esa transformación.
El crecimiento tuvo 3 etapas bien marcadas:
1- Del 2020 al 2023: La toma de la periferia.
Los primeros hitos resonantes fueron en barrios como San Rudecindo, en la periferia. Bandas que venían de las villas Zavaleta y 1-11-14 de CABA empezaron a instalar búnkeres a la vista de todos. La lógica era simple: ausencia del Estado más jóvenes sin trabajo.
Como describen los curas villeros: comedores con insuficiencia, planes sociales eliminados, oficinas del Estado corridas y obras abandonadas. Esa tierra arrasada fue el campo arado para el narco. El negocio ya no era solo vender: era control territorial con extorsión y reclutamiento. «Los varones terminan como soldaditos de la droga, las mujeres obligadas a prostituirse», define un informe del Observatorio de La Matanza, el mismo esquema que se replica en Varela.
2. 2025: El salto a la organización criminal.
El punto de quiebre fue el triple femicidio de septiembre de 2025. Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) fueron secuestradas bajo engaño de una fiesta, torturadas, asesinadas y enterradas en una casa de Villa Vatteone. La transmisión en vivo de la tortura por un grupo privado de Instagram fue la marca. La investigación apuntó a Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», de 23 años, peruano, criado en Trujillo -nudo entre la selva productora de cocaína y los puertos- y con base en la 21-24 de Barracas. Su organización operaba en barrios vulnerables del sur del conurbano, con sicariato y secuestro extorsivo.
El Observatorio de Prevención del Narcotráfico (OPRENAR) calificó el hecho como «una clara muestra de la grave situación que atraviesa nuestro país» y advirtió por «el avance de las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico». Hasta entonces, Pequeño J estaba fuera de los radares de la Justicia.
3. 2026: Guerra abierta entre bandas.
Lo que era narcomenudeo se convirtió en guerra narco. En agosto de 2026 Varela volvió a explotar. El 13 de agosto Sicarios ametrallaron una casa en El Alpino creyendo que era de una banda rival. Mataron por error a dos de los tres jóvenes que esperaban en la puerta para retirar herramientas. Domingo siguiente: Represalia de vecinos del barrio San Luis que queman el búnker real, matan a cuchilladas a una mujer e hieren a su pareja.
«El sur del Gran Buenos Aires arde con los enfrentamientos entre bandas narcos por el control del negocio ilegal, con búnkeres que funcionan a la vista de todos», resumió La Nación sobre el caso. La respuesta oficial llegó 10 días después: el gobernador Axel Kicillof e intendente Andrés Watson inauguraron una nueva base de la UTOI -fuerza especial de saturación- en 9 de Julio entre Monteagudo y Alberdi, en pleno centro varelense.
Hoy el mapa es el mismo que denuncian los curas: desarticulación comunitaria, urbanización frenada, y jóvenes cooptados con la promesa de dinero rápido. Lo que cambió es la violencia. Antes se disputaba la esquina, ahora se disciplina con torturas transmitidas y sicarios. Varela ya no es periferia del narco: Es centro.
Cómo creció el narco en Florencio Varela: del búnker barrial al sicariato en las calles
02/09/2026











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