Inicio 5 Judiciales 5 Comerciante denunció a policías de la Comisaría Primera y del Cuerpo Médico Forense por extorsión: les pagó $400.000
Comerciante denunció a policías de la Comisaría Primera y del Cuerpo Médico Forense por extorsión: les pagó $400.000
02/04/2025

La Fiscal María Nuria Gutiérrez, titular de la UFI Nº 4 descentralizada de Florencio Varela, investiga un delito que ha caratulado como extorsión con el Nº PP-13-02-006130-25/00. En dicha causa hay dos imputados en la maniobra: Un oficial de la Comisaría Primera de Florencio Varela y un médico policial del Cuerpo Médico Forense con sede en el Cruce Varela. Ambos, según el denunciante de los hechos, percibieron $200.000 cada uno para mejorar la situación legal de quien terminó denunciándolos. La recolección de prueba que suma la fiscal tiene muy comprometido al médico legista y no así al policía.
El 17 de Marzo pasado a las 9 de la mañana, Ronald Gastón Mac Connell, de 43 años, de nacionalidad paraguaya, comerciante y dueño de un lavadero ubicado en la calle Jorge Newbery Nº 15, a la vuelta de la seccional primera, relató bajo juramento en la sede fiscal de Perón y Pringles, el inicio y final de los hechos que lo llevaron a desembolsar $400.000 el domingo 9 de Marzo.
Palabras más, palabras menos, Ronald dijo que el día domingo 9 de marzo, a las 14 horas, cuando se encontraba en su domicilio de la calle San Juan al 1800 de Florencio Varela, lo llamó a su teléfono celular el policía César G, quien le había tomado una denuncia dos días antes, y lo convocó a que se presente de inmediato en la seccional. Ronald se presentó unos minutos más tarde en la comisaría. Lo hizo sólo, sin compañía.
César G lo hizo pasar a su oficina, donde se encontraban solos, y le dijo que apague su celular. El denunciante dijo ante la fiscal que en la comisaria no había nadie porque justo ese día jugaba Defensa contra Estudiantes.
El comerciante estaba allí pues el dia viernes 7 denunció en la seccional haber protagonizado un violento incidente con un cliente y vecino de la cuadra. Ambos se tomaron a golpes y el comerciante para no tener problemas legales hizo la denuncia. Ahora el policía César G tenía algo para decirle, según los dichos de Ronald ante la fiscal.
El policía le dijo a Ronald que el vecino que él había golpeado se encontraba muy grave e internado, y que si no quería que le diera vuelta la denuncia que había radicado el viernes 7 tenía que poner doscientos mil pesos.
Ronald ilustró en la fiscalía el incidente de esta forma: «Ese día viernes cuando se encontraba en su comercio ingresó un sujeto masculino, identificado como Luis Moran, quien se violentó y le levantó la mano, por lo que se defendió»
En su declaración testimonial el comerciante dijo que le entregó el dinero al policía en forma física, pues lo tenía en su morral. Ronald dijo que el policía le había dicho que Luis Morán estaba internado, y tenía graves lesiones: la nariz rota, el pómulo roto, la mandíbula rota, hasta le dijo que tenía el oído roto.
Ronald confesó que sintió miedo pues el uniformado le dijo que las lesiones graves son de uno a seis años de prisión.
Ronald denunció ante la fiscal que el policía Cesar G. le pasó el contacto del Dr. Ariel Lus, diciéndole que tenía que ir a verlo a donde está la comisaria de la Mujer para que le entregue un certificado con el cual el quedaría como víctima de la paliza que le dio Morán. Pero los hechos fueron al revés.
Ronald relató que se fue a su local, llamó por teléfono a una amiga para que lo acompañe y luego se comunicó con el Dr. Lus, a quien le comentó la situación señalándole que su teléfono se lo había pasado el policía César G. El medico Lus le dijo que vaya para la comisaria de El Cruce, que él estaba volviendo de El Hospital de El Cruce y que había visto a Luis Morán y estaba muy grave. Ronald relató que se fue junto con su amiga hasta primero su domicilio, para tomar la documentación de la denuncia y presentarse en el Cuerpo Médico.
En la denuncia Ronald destacó que Lus lo hizo pasar a un consultorio, se pusieron a charlar y jamás constató sus lesiones, solamente le firmó el papel, y le dijo que luego se lo enviaría por PDF, que sería el certificado médico y le deposite doscientos mil pesos.
Ronald y su amiga se fueron a un bar que está sobre Avenida Calchaquí desde donde por celular comenzó a pedir dinero a sus contactos para poder transferir los $200.000. Al cabo de una hora consiguió el dinero y le hizo dos transferencias de cien mil pesos cada una al médico Lus. Y es aquí donde el médico está más que comprometido pues Ronald aportó los comprobantes y las capturas de los chat de whatsapp. Es más: Lus le dio su alias de Mercado Pago para la transferencia. Dijo ante la fiscal que a las cuatro horas de realizar los pagos el médico Lus le entregó el certificado en un PDF. Luego Ronald se comunicó mediante whatsapp con el policía César G, a quien le confirmó que le hizo la transferencia al médico. El oficial le respondió con una manito de OK.
El relato del comerciante ante la fiscal pasó para el lunes 10, cuando se acercó a la oficina de Asistencia a la Víctima, para pedir una medida cautelar (perimetral) y allí se generó la primera sospecha de haber sido estafado/extorsionado. En la oficina judicial le anunciaron que no figuraba en el sistema denuncia alguna por lo que no podía solicitar una cautelar. Ronald se comunicó con el policía César G, y éste le respondió que se iba a encargar el día martes. A poco de salir de la oficina de Asistencia a la Víctima, Ronald se dirigió a su comercio y es cuando observó que por el lugar pasaba Luis Morán, pudiendo comprobar con sus propios ojos que no tenía ninguna lesión grave y que tampoco había ido a la comisaría como para complicar su situación.
El comerciante dijo ante la fiscal que hablando con amigos, y al darse cuenta de que había caído en una estafa por parte de los policías, Cesar G y Lus, le dicen que se acerque a Asistencia a la Víctima a realizar la denuncia, la cual la realizó el día miércoles 12. Mientras se encontraba esperando que lo atiendan Ronald recibió un llamado telefónico de una persona que se identificó como Jara, diciendo que era el comisario de la seccional primera de Florencio Varela. Lo invitó a acercarse a la comisaria pues fue a su negocio y lo había encontrado cerrado. Ronald dio vuelta la situación y le dijo al comisario que se acercara a la oficina de Asistencia a la Víctima. Diez minutos más tarde llegó un patrullero con el Comisario Jara y la segunda Débora Acosta, donde le preguntaron lo que había pasado, por lo que Ronald le contó toda la situación. Relató ante la fiscal que en ese momento se encontraban los tres solos.
El comerciante reveló que Acosta le pidió las conversaciones que había mantenido con el policía y el médico Lus, y toda la documentación del caso. Ronald accedió y dijo que lo invitaron a la comisaria, para que haga la denuncia en dicho lugar y que ellos mismos le tomarían la denuncia, hecho que rechazó, agradeciéndoles porque se sentía más cómodo haciendo la denuncia en Asistencia a la Víctima. Luego el comisario y su segunda le pidieron disculpas por lo que había pasado, le dijeron que en ese momento ellos se encontraban en la cancha de Defensa y Justicia. Que igualmente, ninguno de ellos, le dijeron los motivos de cómo se habían enterado de todo este problema. Ronald subrayó en su declaración que se puso a pensar cómo se habían enterado y hasta le llamó la atención que le hayan dicho que hasta se podían acercarse a su domicilio.
Finalmente reveló que el día viernes 14, al encontrarse en su comercio, se acercó un policía uniformado, quien le dijo que tenga cuidado, que ande con cuatro ojos. Ronald lo tomó como una advertencia de buena onda, más que nada por lo compañeros de la otra persona denunciada. En su última manifestación el comerciante dijo que teme por su seguridad, que no se siente cómodo por estar denunciando a estos policías, pero además posee su lavadero a la vuelta de la comisaria primera, por lo cual va a cerrar su comercio de manera definitiva y que desea recuperar su dinero, ya que entre ambos policías terminó entregando cuatrocientos mil pesos en total.

DECLARACIÓN DE MORAN
El 28 de Marzo, a las 10 de la mañana declaró, ante la Agente Fiscal Titular, Luis Alberto Morán, de 65 años, jubilado y domiciliado en la calle Jorge Newbery, a metros del Lavadero. Morán relato que junto con su familia regresaron el día jueves 6 de marzo de sus vacaciones y que al otro día, ya viernes, momento en que regresaba hacia su domicilio, pasa por el frente del lavadero de ropa, donde el dueño es un sujeto masculino a quien conoce por el nombre de Ronald. Dijo que hay un comentario en la zona, que tanto ese lugar como otros locales fueron vendidos y se colocaría un Mostaza. Dijo que esto que lo sabe por comentarios, además hubo otros comerciantes de esos locales que ya se retiraron del lugar. Morán afirmó que tuvo la mala idea de querer intentar iniciar una conversación con este muchacho, identificado como Ronald, y le dijo «¿qué haces acá todavía? van a tapiar el lugar y vos te vas a quedar del lado de adentro». Que Ronald lo tomó a mal y comenzó a insultarlo. Morán dijo que le pidió disculpas en varias oportunidades, pero Ronald seguía insultándolo, hasta que en un momento y ya viendo que a Ronald sus pedidos de disculpas no le alcanzaban, le terminó diciendo que se vaya a cagar, por lo que Ronald le arrojó un golpe de puño. Morán se trastabilló y cayó de cola quedando incrustado entre el hueco de la vereda que es alta y un auto que estaba estacionado en el lugar. Ronald aprovechó y comenzó a arrojarle entre golpes de puños y patadas, debiendo Morán cubrirse como podía y un muchacho que estaba con Ronald terminó interviniendo. Mientras Morán se recomponía, Ronald le seguía diciendo cosas como que lo que había pasado no iba a quedar así nomás. Morán terminó yendo hacia su casa. A las seis de la tarde, momento en que se encontraba en su domicilio, llaman a la puerta, y observa que era un policía que se encontraba uniformado. El policía le comentó que había ido a su domicilio, por el inconveniente que se generó al mediodía, le entregó unos papeles y decía que eran unas citaciones. Se trataba de un turno para un reconocimiento médico. Morán dijo que no podía creer que Ronald haga la denuncia. Morán fue al Cuerpo Médico el día martes siguiente, (donde atiende el Dr. Lus) donde lo vió un médico y ese día tenía un hematoma en el ojo derecho y varios raspones en la espalda. Que el médico que lo atendió, no le dijo quién era, y que en realidad no le prestó mucha atención en el reconocimiento médico, que hasta le manifestó dolores en la espalda y el médico le dijo que eso lo tenía que mencionar en la fiscalía. Cerró diciendo que al policía que se hizo presente el día viernes en su domicilio, no lo volvió a ver más, que tampoco se cruzó a otros policías, ni tampoco ningún policía se comunicó telefónicamente con él para hacer algún tipo de comentario respecto al problema con Ronald. Dijo que hasta el día de hoy se encuentra arrepentido del comentario que le hizo a Ronald, pero que si luego de ese hecho, varios comerciantes de la zona le dijeron que Ronald no era el primer problema que tenía, que suele tener ese tipo de reacciones, tanto verbales como físicas. Morán reconoció en su declaración que solamente pudo haber llegado a golpearlo una sola vez a Ronald, que fue precisamente en uno de sus pómulos, porque luego se cayó y lo único que pudo hacer fue defenderse.
La causa está en pleno proceso. La palabra de Ronald tendrá el mismo valor que la del policía César G. El comerciante sostiene que entregó $200.000 y el policía lo habrá de negar. Sin embargo hay capturas de chats de los contactos entre el comerciante y el policía de la Comisaría Primera. En lo que hace al médico Lus, la fiscalía cuenta hasta con los ticket de las transferencias a su cuenta de Mercado Pago, mas allá del PDF y los diálogos con Ronald.
(N de R: Los mencionados en este informe tienen las páginas abiertas para fijar su posición)

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