El Xeneize derrotó 1-0 a River en una Bombonera encendida, aseguró su clasificación a la Copa Libertadores 2027 y recuperó la punta de la tabla anual. Con el gol de cabeza de Lautaro Di Lollo, el equipo de la Ribera quedó dependiendo de sí mismo para consagrarse campeón de Liga. Fiesta azul y oro y una nueva noche de pesadilla para el Millonario.
La Bombonera fue una fiesta. Boca Juniors se adueñó del Superclásico, derrotó 1-0 a River Plate y dio un paso gigantesco hacia sus grandes objetivos de la temporada. No solamente se quedó con el partido más esperado del fútbol argentino: también consiguió la clasificación a la Fase 2 de la Copa Libertadores 2027 y volvió a lo más alto de la tabla anual, con la ilusión del campeonato más viva que nunca.
El equipo xeneize salió decidido a imponer condiciones y encontró una ayuda inesperada a los diez minutos. Lucas Martínez Quarta derribó a Miguel Merentiel cuando el delantero se encaminaba hacia el arco rival. El árbitro Nicolás Ramírez, luego de revisar la jugada a instancias del VAR, sancionó la infracción y expulsó al defensor por último hombre.
Con un futbolista más, Boca tomó el control y comenzó a inclinar la cancha. La recompensa llegó a los 27 minutos, con una fórmula que ya es marca registrada: tiro de esquina y cabezazo. Esta vez, el protagonista fue Lautaro Di Lollo, que ganó en las alturas y desató la locura en las tribunas.
El defensor volvió a demostrar su poderío aéreo y puso el 1-0 que terminaría siendo definitivo. River intentó reaccionar, aunque le costó encontrar los caminos para inquietar a un Boca que manejaba los tiempos y tenía el respaldo de una Bombonera completamente encendida.
El encuentro fue levantando temperatura. River reclamó una segunda amarilla para Leandro Paredes y una posible infracción dentro del área sobre Otamendi, pero el panorama se complicó todavía más para el Millonario a los 79 minutos, cuando Gonzalo Montiel vio la roja directa por una fuerte entrada sobre Blanco.
Con nueve jugadores, River quedó prácticamente sin posibilidades de reacción. Boca aprovechó los espacios, manejó el cierre del encuentro y hasta estuvo cerca de ampliar la diferencia con un remate de Velasco que terminó estrellándose contra el palo.
El pitazo final desató el festejo. Boca ganó el Superclásico, consiguió su tercer triunfo consecutivo ante River y recuperó el liderazgo de la tabla anual.
La victoria vale mucho más que tres puntos. El Xeneize aseguró su lugar en la próxima Copa Libertadores y ahora tiene el destino en sus propias manos: depende de sí mismo para quedarse con el título de Campeón de Liga.
En la Bombonera hubo fiesta completa. Boca golpeó en el momento justo, aprovechó las expulsiones y se quedó con un Superclásico que puede marcar un antes y un después en la definición del campeonato.












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