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Sr. Director:
En los últimos días, el peso político de Julio Pereyra quedó demostrado una vez más en Florencio Varela: a semanas de iniciarse un nuevo año electoral, su nombre vuelve a estar en el centro de la escena de cara al futuro del distrito, un bastión peronista, jaqueado en su progreso por el impacto de las políticas libertarias.
Los ojos de algunos medios de comunicación se posaron en su figura, frente a la imposibilidad de que Andrés Watson se postule para un nuevo mandato, debido al límite que le impone la Ley 14.836 que puso fin a las reelecciones indefinidas de los alcaldes.
Si bien la norma puede llegar a ser modificada antes de fin de año -por la presión que están ejerciendo varios jefes comunales sobre el gobernador Axel Kicillof y la Legislatura bonaerense-, una rara incertidumbre comenzó a ganar lugar en los espacios de discusión de la política local.
Frente al actual escenario, resultó inevitable que algunos medios vuelvan a poner su nombre como un eventual candidato del peronismo para el año que viene. Claro, su experiencia para gestionar en los tiempos de crisis, su renovado mandato al frente del Partido Justicialista local y su estructura territorial, además de su influencia en el peronismo provincial y nacional, lo convierten en un actor ineludible del devenir político e institucional del populoso municipio.
Las definiciones acerca de la propuesta electoral del peronismo varelense no sólo están condicionadas a lo que decidan los legisladores provinciales, también incide el laberinto en el que está metido el justicialismo a nivel nacional y la disposición del bonaerense que estiró para marzo del año que viene la determinación del camino a seguir.
Pese a que falta tiempo para las determinaciones electorales, Watson profundizó sus apariciones públicas con vecinos y en los medios, con un objetivo ratificar que es el plan A en caso de modificarse la Ley; y habilitó a su ladero más cercano, Christian Rodriguez, a levantar su imagen en los medios de comunicación y las redes sociales, para que se vea como su sucesor natural.
La anticipación no sólo va en contra de lo establecido por Kicillof de hablar de candidaturas recién dentro de 120 días, sino también de la tradición peronista que indica que en los años pares los que gobiernan deben priorizar la gestión.
De esa manera, la jugada iniciada en los pasillos oficiales movió más los teclados de los periodistas y generadores de contenidos que debates en las unidades básicas, inclusive posicionando a Pereyra como candidato, sin que él mismo se haya expresado al respecto.
Quizá el mensaje sea ese: que Pereyra se pronuncie fijando su posición, al considerarlo el sol central que ordena los planetas del peronismo local, y el arquitecto a cargo del proyecto que logró los sucesivos y contundentes triunfos del movimiento peronista.
Juan Arista
«Sommelier de
la realidad «













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