(LPO) El jefe de Gabinete eligió irse con una larga y melancólica carta que publicó en X, dirigida a Javier Milei, en la que de manera poco original se presentó como víctima de una persecución mediática y personal.
En el intento de defenderse, Adorni incluyó una lista de supuestos delitos que exceden el caso que lo llevó a la renuncia y hasta ahora no se habían mencionado. Mencionó «viajes que nunca existieron», «gastos astronómicos y suntuosos», «contratos inexistentes y falsos de mi mujer con el Estado o con empresas públicas», «mansiones y autos lujosos», «granjas cripto operadas en complicidad con la Custodia Presidencial», «nepotismo», «gastos personales pagados con fondos públicos», «sociedades en Uruguay» y «cirugías estéticas de miles de dólares», entre otros.
El funcionario sumó posibles delitos e irregularidades como contratos falsos, granjas cripto con custodia oficial, gastos personales pagados con fondos públicos, nepotismo, sociedades en Uruguay y pagos millonarios para comprar silencio.
Solo el amateurismo puede explicar la redacción de esta carta de renuncia que intenta clausurar un proceso. En estas circunstancias, el texto, debiera intentar cerrar temas y encuadres. Esta carta, en cambio, sigue abriendo frentes. Obliga al repaso de todo y encima agrega cosas nuevas.
Adorni incluyó en su renuncia una larga lista de delitos que nadie le había atribuido
29/06/2026












0 comentarios