No se gobierna apagando la luz. Se gobierna dando la cara.
Cerrar el ingreso de la prensa acreditada a la Casa Rosada no es imponer orden, ni reforzar la seguridad, ni mejorar la gestión: es miedo.
Miedo a las preguntas. A la repregunta. A ese instante incómodo donde el discurso se termina y empiezan los hechos.
Vinieron a hablar de libertad. A denunciar el sistema kirchnerista que escondía, filtraba, manipulaba. Y hoy hacen exactamente eso. No es liberalismo. Es un golpe al derecho a saber. Es repetir, con otro envase, lo mismo que dijeron venir a terminar.
Y se nota cuando el que solía pararse frente a los micrófonos ya no tiene resto. Manuel Adorni hoy parece tener que cuidar la voz para ámbitos bastante menos amables que una conferencia de prensa. Se entiende.
Da igual quién se pare ahí adelante. El punto es otro: ya no quieren responder.
Devuelvan las acreditaciones. Abran las puertas. Respondan.
Porque cuando un gobierno decide esquivar preguntas, no se fortalece: se corre de la Constitución.
Y cuando el poder empieza a correrse de la ley, ya no es una cuestión de formas.
Es el inicio de la impunidad.
Ricardo Raúl Benedetti
A Javier y Karina Milei:
24/04/2026












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