Educación bonaerense difundió pautas ante amenazas en escuelas y pidió no viralizar mensajes, en un contexto de creciente preocupación en la comunidad educativa. En Florencio Varela los organismos de Educación fijaron una posición en conjunto. La Diócesis de Quilmes también se pronunció.
(Infocielo) Sobre el cierre de una semana atravesada por la preocupación en la comunidad educativa, la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires difundió este viernes un comunicado oficial en el que se pronuncia sobre las amenazas de tiroteos y los episodios de violencia registrados en escuelas bonaerenses.
El mensaje institucional llega en un contexto de alta sensibilidad, luego de varios días en los que se multiplicaron los mensajes intimidatorios en distintos distritos y se encendieron alertas en establecimientos educativos de la provincia. Según reconocieron desde el organismo, estas situaciones también fueron abordadas a nivel nacional en el marco del Consejo Federal de Educación.
En ese sentido, las autoridades educativas señalaron que muchas de las amenazas se enmarcan en dinámicas que circulan a través de redes sociales, donde estudiantes son incitados a replicar este tipo de mensajes. Frente a esto, advirtieron que no se trata de «bromas», sino de conductas graves que afectan la convivencia escolar y pueden derivar en intervenciones judiciales.
A su vez, el comunicado distingue estas intimidaciones de otros hechos de violencia interpersonal que también se registraron durante la semana, como peleas y enfrentamientos entre estudiantes. Desde la cartera educativa remarcaron que estos episodios, en algunos casos con presencia de armas, tienen una gravedad particular y deben ser abordados con herramientas específicas dentro del sistema escolar.
Preocupación por entornos digitales y trabajo articulado
Otro de los ejes del documento es la advertencia sobre la existencia de comunidades digitales que promueven o exaltan ataques violentos en escuelas, una problemática que tomó mayor visibilidad tras un hecho reciente en el país. Según indicaron, estas situaciones están siendo monitoreadas por áreas de seguridad y justicia, en articulación con el sistema educativo.
En paralelo, se informó que se llevaron adelante reuniones con inspectoras e inspectores regionales y distritales, con el objetivo de reforzar criterios de intervención y coordinar respuestas ante este tipo de hechos en cada territorio.
Desde la Dirección General también destacaron que el sistema educativo bonaerense cuenta con protocolos y herramientas para actuar frente a amenazas o la eventual presencia de armas en el ámbito escolar. Entre ellas, mencionaron orientaciones para la actuación inmediata, la intervención de equipos de orientación y la articulación con la Justicia cuando corresponde.
Hacia el final, el organismo expresó su acompañamiento a las instituciones afectadas y puso en valor el trabajo de directivos, docentes y equipos técnicos durante estos días. Además, difundió recomendaciones concretas para la comunidad educativa: dar aviso inmediato ante situaciones sospechosas, evitar la viralización de mensajes intimidatorios y promover espacios de diálogo entre estudiantes, familias y escuelas como base para fortalecer la convivencia.
DIOCESIS
En estos días han circulado situaciones que nos preocupan profundamente como comunidad: mensajes y expresiones que, lejos de construir, generan miedo, incertidumbre y dolor en nuestras escuelas.
Sabemos que muchas veces, especialmente entre los más jóvenes, ciertas prácticas surgen como juego, desafío o imitación de lo que se ve en redes sociales u otros ámbitos. Sin embargo, es necesario afirmar con claridad que no todo puede tomarse a la ligera. Hay palabras que hieren, que asustan, que rompen vínculos y alteran la paz que tanto necesitamos cuidar.
Como Iglesia que educa, sentimos la responsabilidad de acompañar, orientar y también ofrecer palabras que ayuden a comprender. Por eso proponemos, frente a estos «retos» que circulan, un desafío diferente: desarmar las palabras.
Desarmarlas para preguntarnos qué dicen, qué provocan, qué construyen o destruyen.
Desarmarlas para reconocer cuándo generan miedo en otros.
Desarmarlas para volver a elegir aquellas que cuidan, que respetan y que dan vida.
Educar es también enseñar a asumir la responsabilidad por lo que se dice, se escribe y se comparte. Es ayudar a descubrir que cada gesto tiene impacto en los demás y en uno mismo.
Hoy más que nunca necesitamos contar con la insustituible colaboración de todas las familias en cuanto al uso responsable de las redes sociales por parte de sus hijos, la revisión atenta y constante de sus pertenencias y, fundamentalmente, la habilitación de la palabra y el diálogo en el hogar.
Invitamos a cada comunidad -equipos directivos, docentes, familias y especialmente a nuestros estudiantes- a transformar este momento en una oportunidad educativa. A generar espacios de diálogo, escucha y reflexión que permitan construir juntos una convivencia basada en el respeto, el cuidado mutuo y la verdad.
Que nuestras escuelas sigan siendo lugares donde la palabra sea puente y no amenaza; encuentro y no división; vida y no miedo.
Confiamos en la fuerza del Resucitado actuando en medio de nuestras comunidades y en la tarea compartida de educar para una vida con sentido.
Fraternalmente,
Vicaría Episcopal de Educación
Diócesis de Quilmes













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