El salvajismo perpetrado el fin de semana contra las Escuelas Nº 67 y 6 de Florencio Varela demuestra que no existen medidas de prevención. Hasta el SUTEBA se manifestó en su momento a favor de la decisión de un juez platense que prohibió la instalación de cámaras de monitoreo.
Los hechos de vandalismo en las escuelas públicas de Florencio Varela vienen generado el rechazo de la sociedad en su conjunto y expresiones de quienes deben generar seguridad. A raíz del salvaje incendio en la Escuela Nº 67 (Km. 26.700) y el vandalismo con robo incluido en la Escuela Nº 6 Homero Manzi (Curva de Berraymundo) el municipio varelense dijo una vez más lo que siempre dice cuando estos sucesos conmocionan a la publicación.
El parte de prensa municipal emitido el lunes pasado por la tarde decía: «tras analizar alternativas ante la problemática, el subsecretario de Gobierno -Matías Schneeberger- detalló aspectos de un encuentro interáreas destinado a coordinar acciones conjuntas: intensificar el patrullaje, tanto de la fuerza provincial como de la Guardia Comunal y ampliar la cobertura de las cámaras del Centro de Monitoreo Municipal» y finalizó: «De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso con ejes claves en la gestión del intendente Andrés Watson: la educación y el bienestar ciudadano», sentenció el funcionario. Participaron Claudia Allerbon -presidenta del Consejo Escolar- y Alfredo Schveizer -jefe distrital de Educación. (Foto)
Los enajenados que entran a los colegios y leen estas declaraciones dejan mensajes como dejaron en un pizarrón de la Escuela Nº 67: «Los cogi..s a todos», decía en mayúsculas. No robaron una tiza, fueron a incendiar. Odio a la educación. Asi como lo leyó, estimado lector. Una comunidad juvenil sin valores.
Es infantil pensar que todos los patrulleros de Florencio Varela (no más de 60) van a recorrer todas las noches los establecimientos educacionales. También lo es el hecho de pensar que desde el centro de monitoreo municipal van a observan movimientos nocturnos en los colegios. Los enajenados ingresan por lugares que no están a la vista, no lo hacen por la puerta del colegio, donde por causalidad debería haber una cámara, según un programa lanzado en 2024 (Ver Pag 5) Hasta chico de 5 años se da cuenta.
Lo sucedido en el Escuela Homero Manzi marca que los salvajes trabajaron varios días en su interior para saquear la totalidad de las aulas (25) y arrancar el cableado eléctrico. El negocio es vender el cable. En pandemia más de 50.000 vecinos perdieron sus líneas de teléfono por los robos de cables troncales. Nunca cayó un peso pesado de la compra de estos metales (cobre). La policía estuvo ausente en las investigaciones. Lo mismo sucederá con lo sustraído en la Escuela Nº 6. Porque no se llevaron dos metros de cable, se llevaron decenas de kilos. Ahora el costo de hacer nuevas instalaciones eléctricas corre por cuenta del Municipio con el fondo Educacional que aporta la provincia.
En ese tren de situaciones cabe señalar una vez más que lo robado en los colegios se reduce en ferias de partidos aledaños. Es decir que lo robado en Varela se vende afuera y lo robado afuera se vende en ferias de Varela, como las de Bosques y Kilómetro 26. De esto, jamás se habla. Todos, incluidos concejales oficialistas y opositores, no están enterados. Reclamar que se terminen estos hechos, es un pecado.
CAMARAS
En las redes sociales los vecinos piden a gritos la instalación de alarmas y cámaras de monitoreo en el interior de los colegios. ¿Hay recursos para instalar alarmas? Funcionarios de educación admiten que no hay recursos. En ese tren tampoco habría recursos para instalar cámaras. Pregunta: ¿Quién habría de monitorear las cámaras? Debería contratarse una empresa de monitoreo pues el estado municipal no podría controlar más de 100 servicios educativos en Florencio Varela.
Con todo esto hay un impedimento legal que ni Kicillof, Watson o el ministro de Educación nunca lo dijeron. La noticia está en Google y fue publicada por distintos medios en 2011. Esta prohibida la instalación de cámaras de monitoreo en el interior de los colegios por una medida judicial. Lo dispuso el juez en lo Contencioso Administrativo Luis Arias ante la presentación de un defensor de Menores de La Plata.
La medida alcanza a establecimientos públicos y privados pero excluye los sistemas de monitoreo en espacios públicos instalados cerca de las escuelas por los municipios. En su momento, el Consejo Ejecutivo Provincial del SUTEBA había realizado un documento en desacuerdo con la colocación de las videocámaras en escuelas, ya que atenta sin duda alguna contra la libertad de los niños/as y adolescentes que ya no podrán actuar libremente sino que serán vigilados por la autoridad educativa mediante filmaciones cuasi persecutorias. De igual modo se ve afectada la práctica docente de los trabajadores de la educación incidiendo negativamente en su desempeño y espontaneidad.» Dijo el SUTEBA con un comunicado (https://www.suteba.org.ar/prohiben-las-camaras-de-seguridad-en-las-escuelas-de-provincia-7771.html)
Cuando se constató la presencia de aparatos en la escuela 22, ubicada en 23 y 75 del barrio Altos de San Lorenzo, el juez ordenó «a la Municipalidad de La Plata y a la Provincia de Buenos Aires que de manera inmediata se abstengan de permitir la existencia o proveer todo tipo de sistema de registro-video» en los establecimientos educativos. «La acción es preventiva. No hay constancia de que otros distritos hayan colocado cámaras en los colegios. Pero el tema no está legislado y por lo tanto la instalación no tiene límites».
UNA SALIDA
La comunidad educativa (padres de alumnos) podría hacer un petitorio para la instalaciones de cámaras con la salvedad que funcionen solo cuando no hay clases, y con esto se preserva a los menores, tal como lo solicitó el juez y el SUTEBA. Pero la pregunta del millón es: ¿Quién monitorea? Como se dijo más arriba el municipio no puede hacerlo. Entonces hay que ir a una empresa de monitoreo. Ultima pregunta: ¿Quién paga el servicio? Si en los colegios hasta se hace difícil juntar dinero a través de una cooperadora, usted amigo lector saque las conclusiones.







