Siete aulas destrozadas, de planta baja y primer piso. Estiman los peritos que fue intencional. 1000 alumnos afectados. Millonaria inversión en la reparación. Odio a la educación. No hay detenidos.
Pasadas las 9 de la mañana de ayer los bomberos de Florencio Varela fueron convocados a sofocar una humareda que salía del interior de la Escuela Primaria Nº 67, «Gustavo Roldan», ubicada sobre la avenida Jorge Novak (Nº 1019) en Kilómetro 26. El humo en realidad era un siniestro total generado en 4 aulas del primer piso y tres de la planta baja. La directora del establecimiento, ayer presente en la puerta del colegio, no quiso con firmar este dato, cuanto todo el barrio lo sabe. Siete aulas. No lo dijo ella.
La Escuela 67 alberga a más de 1000 alumnos entre los turnos matutino y vespertino, además de los adultos que concurren al CENS Nº 720 que allí funciona.
Tras sofocar el fuego quienes conocen a la perfección estos siniestros evaluaron que no se trató de un cortocircuito. «El fuego fue intencional. No comenzó en un piso y se trasladó al otro, fueron en ambos a la vez», dijo un avezado bombero. Por su parte los investigadores policiales aventuraron el ingreso al colegio por la parte posterior tras forzar una reja. Lo particular del caso es que no se generó robo alguno.
«Ningún armario fue violentado. Lo mismo sucedió con la cocina. No robaron alimentos, ni equipos de audio, como siempre sucede», dijo un oficial afectado a la investigación.
La búsqueda de los autores del hecho llevó a los pesquisas al seguimiento de cámaras de seguridad en la zona. Solo un Domo existe en la esquina de Novak y El Overo, a metros del Centro Municipal Integral de Recuperación de Discapacidad. La realidad también indica que en la puerta del colegio hay una cámara, pero de fotomultas.
El siniestro habrá de generar modificaciones en el ciclo lectivo que comienza el 14 del corriente mes. Las autoridades, al igual que el Consejo Escolar, organismo que deberá encarar las refacciones, estimadas en varios millones de pesos, esperaban ayer de los peritos la noticia que el edificio no tiene riesgo de derrumbe.
Mientras tanto la pregunta del millón no tiene respuestas: ¿Quiénes fueron y porque tanto odio a la educación?
Será motivo de interpretación para sociólogos, psicólogos y quizás hasta los psiquiatras.
«Si los agarran no los pueden acusar porque no hay testigos que los hayan visto entrar. No robaron, no generaron destrozos. Esto sucede porque no hay penas ejemplares para estos hechos. Entran y salen», amarga reflexión de un hombre de seguridad.








